Hola reciclador@s!!!

Hace tiempo que os debía un post. Mogollón de tiempo, lo sé.

Bueno, pues aquí os dejo la receta del jabón casero. Otro día os colgaré el del jabón en polvo, y el del jabón líquido. Creo que son muy importantes, puesto que además de reciclar el aceite, que sabéis que es altamente contaminante, supone un gran ahorro para el hogar. Pero darme tiempo, que lo quiero probar yo primero para ver si sale guay.

Espero que os animéis y me contéis qué tal ha salido el resultado. Yo por mi parte, comentaros que ya llevamos mi familia y yo usando el jabón en la ducha cosa de un mes, y la piel no se nos ha caído (eso ya es un logro), tengo dermatitis atópica y a veces se resiente, pero en esta ocasión no. Hace bien de espumita, al frotar la pastilla contra la esponja. Lo único, no pasaros con las especias y gránulos varios, la ducha se queda hecha un asco. En la foto véis de arriba a bajo y de izquierda a derecha, semillas de amapola (guay como exfoliante), té verde, canela + té verde + cúrcuma, y por último manzanilla (vamos que utilicé todo lo que pillé en la cocina, nos emocionamos mi hermana y yo, y pim-pam…). Otra recomendación, intentar que no se quede con agua, porque coge una consistencia viscosilla, no muy agradable. Vamos, que si podéis, usar una jabonera y no como yo. Un día de estos os debería poner un post del tipo: “Cosas que hago yo y que no debéis hacer jamás, consejos para no hacerse daño” jajajaja.

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Vamos al tema, que me lío.

Ingredientes:

Sosa cáustica al 98%: 80 gramos (por cierto, esto lo he adquirido en una droguería de toda la vida que hay muy cerquita de La Trapería de Noe y que se llama Hermanas Almanza)

Agua: 192 gramos

Aceite: 604 gramos (acordaros de colarlo, si véis que no se queda bien con el colador, usar una media o panty que esté roto)

Preparación:

Primero de todo: super importantísimo!!! Usar guantes para protegeros las manos, gafas de seguridad el que las tenga y la mascarilla. Si el sitio está muy bien ventilado (o sea el aire libre) y no tenéis mascarilla…no sería imprescindible. No hagáis como yo, que me confié de la primera vez que lo hice y me fue todo bien, y ahora estoy como las serpientes…mudando la piel a lo bestia!!! Sólo se me ocurre a mí 😦

Se mezcla con una cuchara de madera, paleta, o un palito de la calle…, la sosa con el agua con mucho cuidado de que no salpique, en un recipiente NO metálico. La reacción de ambas, hará que la mezcla se ponga a unos 60 grados. Hay que esperar a que se enfríe y se ponga a la misma temperatura del aceite. Yo simplemente dejé enfriar varias horas o de un día para otro.

Cuando esto ya está, vertemos la sosa diluida en agua, en el aceite y con la batidora (nuestras abuelas lo hacían a mano, pero lleva el triple de tiempo) a baja potencia empezamos a batir como si de una mahonesa se tratara, ya sabéis, sin despegarse de la base del recipiente para que no se “corte”, porque sí, también se nos puede cortar el jabón. Batimos siempre en la misma dirección, durante un minuto aproximadamente. Subimos la velocidad de la batidora y batimos otro minuto más. Y por último batiremos a velocidad máxima por 3 minutos más. Yo, como mi batidora debe ser más antigua, sólo tiene una posición, asique ya os digo, lo hice como de una mahonesa se tratara hasta que vi que “cogía cuerpo”, vamos, cuando aparece la traza, que deja surcos. Si se os corta, la mezcla se calienta de nuevo, esperamos de nuevo a que baje la temperatura a 40º y empezamos de nuevo con la batidora. Hasta aquí el proceso normal, se vertería en el molde o moldes y esperaríamos 30 días a que terminase el proceso de saponificación, que hace desaparecer por completo la sosa del jabón. En la receta que yo seguí, les solidifica al día siguiente, a mí me tardó como 4 días y con la ayuda del frigorífico. Luego los saqué de la nevera y tardé otra semana en desmoldarlos…Si hace mucho calor porque sea verano, la nevera ayuda bastante. En la segunda vez que los he hecho, lo batí más tiempo, y cuajo tan rápido que me costó meterlos en los moldes. Al día siguiente, se podían desmoldar. Por cierto, adivináis qué moldes he utilizado??? Lo de sí que dan las botellas de la chispa de la felicidad jajajaj.

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Este es el jabón básico. A partir de este, se podría hacer el jabón para lavavajillas o se haría el corporal con esencias. Yo seguí con la receta como lo explica en el vídeo y añadí especias. La segunda vez, puse café reutilizado. Tiene dos ventajas, es exfoliante suave y anti celulítico, la cafeína ayuda a drenar las grasillas acumuladas. Es el de la foto de arriba.

Seguimos pues. Vamos a hacerlos de dos clases, por lo que separamos la mezcla en dos recipientes. Nota: daros un poco de prisa en hacerlo, porque cada segundo que pasa la mezcla se vuelve más y más espesa (eso es bueno). Pero malo para meterlo en los moldes, el puñetero. En la foto se aprecia que se formaron una especie de burbujas que no pude quitar…una verdadera lástima.

En el primero vamos a añadirle una pastilla de alga espirulina (la deshacemos primero, claro) para conseguir el color verde. Y una cucharada sopera de alcaravea. Movemos. Añadimos aceite esencial de jazmín, unos 15 ml. O una medida de gotero completo. Movemos.

En el segundo ponemos una cucharada de postre colmada de cúrcuma, y una cucharada sopera de alcaravea. Movemos. Añadimos aceite esencial de sándalo, unos 15 ml. O una medida de gotero completo. Movemos.

Ambos estarían listos para ponerlos en los moldes. Se sacarían al balcón, la terraza para que sequen, o como dije antes, en verano al frigorífico. Recordad, que hay que esperar 30 días a que termine la saponificación o curación del jabón, así desaparece por completo el rastro de la sosa. Fueron unos días muyyyyy largos, me mataba el ansia viva.

Propiedades del jabón de cúrcuma y sándalo.

La cúrcuma: sirve para las enfermedades relacionadas con la piel. De uso externo. Hongos, dermatitis, psoriasis. Antiinflamatorio, elimina toxinas.

El sándalo: también es antiinflamatorio, relajante, purificante de las energías. Elimina las energías negativas y calma, entre otras propiedades.

La alcaravea: contiene taninos, que provoca que tenga propiedades astringentes, antiinflamatorias. Muy usada en cosmética natural por sus minerales, y aceites volátiles.

La espirulina: posee ácidos grasos esenciales, muy importantes para la piel.

Aceite esencial de jazmín: calmante, afrodisíaco, equilibrante, calma las emociones, el sistema nervioso, etc.

Por último y no menos importante, esta receta la he sacado de YouTube del canal: franole75 al que me suscribí. Me encanta ese canal, y Pilar lo explica todo super bien. Merece la pena que os deis una vueltecilla.

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